Patatas bravas

Por fin podemos hacer unas patatas bravas como las de un bar, o incluso mejores -si las del bar no son muy buenas-.

  • Esta receta la puede hacer el más inútil, y además lo voy a explicar de un modo sencillo, así que toma nota, coges el vaso de la turmix -lo reconocerás porque suele ser de plástico transparente, es un recipiente de medio litro aproximadamente-.

Una vez que tienes el vaso de la turmix en tus manos, le echas tomate frito (50 ml/persona), un diente de ajo, un chorro de aceite, un poco de vinagre, media guindilla/persona (más si lo quieres muy picante), un poco de pimentón y una pizca de sal.

  • Una vez tienes todo eso en el vaso de la batidora, para no perder tiempo, vas calentando aceite (bastante, que cubra las patatas) para freír las patatas, que habrás de cortar en forma de dados (divide la patata en ocho/dieciseis partes según su tamaño, y cada parte en cinco trozos).
  • Cuando el aceite esté caliente (al echar las patatas echará burbujitas) echas todas las patatas y las dejas hacer.

Mientras se hacen enchufas la turmix y picas lo que tenías en el vaso, luego -muy importante- lavas la batidora, porque si no se queda pegado y sale muy mal.

  • Las patatas ya casi estarán, así que las sacas de la sartén y les pones sal, echas el aceite para la aceitera (no lo desaproveches), y en la misma sartén (más que nada para no ensuciar otra) echas las patatas y la salsa por encima.

Lo pones a fuego lento un rato, recubriendo bien las patatas, hasta que la salsa haga burbujitas.

  • Apagas el fuego, vacías la sartén en una fuente grande, y adornas con un poco de perejil de bote.

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